Cocinar con vino

Es sabido por todos que un vasito de vino acompañando cada comida es una de las cosas más sanas. Lo recomiendan incluso los médicos así que habrá que hacerles caso. Pero además de servir como un auténtico acompañante de lujo para nuestros platos, el vino puede convertirse también en el perfecto ingrediente para darle a nuestras recetas de cocina ese toque tan especial. Por eso hoy te proponemos que utilices vinos a tus platos.

cocinar con vinoY saborear un buen vino no es difícil ni has de ser un entendido en la materia. Por la red puedes encontrar datos como las añadas vinos o sus lugares de origen.

Además, para todas aquellas personas que no les guste comer con vino, esta es una buena manera de tomarlo, ya que al estar en las salsas de los platos no lo estaremos bebiendo directamente pero sí que notaremos ese sabor tan característico y delicioso.

Hay muchos platos que no son lo mismo sin el vino: solomillo en salsa de vino, huevos escalfados al vino, sardinas con vino blanco, frutas al vino, ensalada con vino dulce, corzo en salsa de vino, pollo con peras al vino, bogavante al vino, etc. Recetas hay cientos de ellas, seguro que tu tienes algunas propias en las que no falta ese chorrito de vino.

Denominaciones de origen de vinos también hay muchas, unos son mejores que otros, y en función de lo que estés cocinando necesitarás un tipo u otro. Solo es cuestión de probar e innovar en tu cocina. Prueba a poner un poco de vino en tus recetas  y verás que rico te sale todo. Carne, pollo, pescado, marisco e incluso en la repostería. El vino es el ingrediente ideal para muchos platos.

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El comino y sus usos

Quizás sea uno de los ingredientes menos mencionados habitualmente, pero lo cierto es que el comino tiene una gran importancia en muchas recetas de cocina. Tanto si estamos elaborando determinadas recetas de postres vegetarianos, por ejemplo, como para condimentar cualquier tipo de carne o pescado, suele ser una pieza fundamental; tal vez no tan llamativa como otras, pero que aporta sin duda un sabor muy particular, fuerte y amargo.

El origen del comino está en la cultura arábiga. Nació, de hecho, en Turquía, y todavía hoy tiene mucha importancia en Europa del Este. Debido a este origen se trasladó muy pronto a la cocina del sur de España, en la época medieval, y todavía hoy son muchas las recetas andaluzas que lo incorporan como un elemento clave de su composición. Por ejemplo, el gazpacho que se elabora en esta región sí lleva comino, mientras que el de otras zonas no… y es precisamente uno de los ingredientes que le permite obtener ese punto tan característico.

Además del gazpacho, salsas canarias como los mojos verdes y rojos contienen comino como uno de sus componentes esenciales. Y también uno de los platos más populares de la gastronomía de nuestro país: la morcilla de Aranda (similar a la de Burgos).

El comino tiene diversos usos medicinales que nos han llegado a través de los siglos gracias a la sabiduría popular. Es muy beneficioso para los procesos digestivos y para facilitar el tránsito intestinal. Tradicionalmente se ha empleado para tratar los problemas de gases o de diarrea. Incluso, en ocasiones, ha sido utilizado para abrir el apetito en personas que no pudieran comer, o como sedante.